La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que su gobierno prepara una iniciativa para establecer que quienes aspiren a la Presidencia de México o a una gubernatura tengan únicamente la nacionalidad mexicana.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria aclaró que la propuesta no busca cuestionar el derecho de los mexicanos a contar con doble o incluso triple nacionalidad, sino establecer una condición específica para quienes pretendan ocupar los principales cargos ejecutivos del país.
Sheinbaum sostuvo que la medida pretende reforzar la soberanía nacional y evitar posibles conflictos derivados de una eventual lealtad institucional hacia otro país. Ante la pregunta expresa de si la reforma busca cerrar una puerta al injerencismo extranjero, respondió afirmativamente.
La reforma apunta a Presidencia y gubernaturas
La iniciativa ya comenzó a ser redactada por la Consejería Jurídica de la Presidencia y posteriormente será enviada al Congreso para su discusión.
El planteamiento establece una diferencia entre el derecho ciudadano a conservar varias nacionalidades y los requisitos para ejercer responsabilidades de representación política.
Sheinbaum argumentó que una persona puede mantener legalmente una segunda nacionalidad, pero consideró que la situación debe ser distinta cuando se trata de encabezar el Ejecutivo federal o un gobierno estatal.
La presidenta planteó que quienes ocupen esos cargos deben tener como única nacionalidad la mexicana, debido a que representan directamente los intereses de la nación.
El caso Cabeza de Vaca coloca el tema en la agenda
La discusión tomó fuerza después de que Sheinbaum mencionara el caso del exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a quien el gobierno mexicano busca llevar ante la justicia y cuya doble nacionalidad fue señalada por la presidenta como un elemento relacionado con las dificultades para concretar su extradición.
A partir de ese episodio, la mandataria cuestionó si una persona con doble nacionalidad debería ocupar una gubernatura o la Presidencia de la República.
El tema introduce además una discusión política de mayor alcance: hasta dónde pueden establecerse requisitos adicionales para quienes aspiren a cargos públicos sin afectar los derechos de los mexicanos que cuentan con doble nacionalidad.
Soberanía, seguridad y control político
La propuesta llega en un momento en que el gobierno de Sheinbaum mantiene una narrativa centrada en la defensa de la soberanía frente a presiones externas.
La presidenta ha sostenido que México debe tomar sus propias decisiones y que los asuntos internos corresponden exclusivamente a los mexicanos. En ese contexto, la reforma busca colocar la nacionalidad como un elemento adicional de seguridad política para quienes ejerzan el poder ejecutivo.
La iniciativa también abrirá un nuevo frente de debate en el Congreso, donde los partidos deberán definir si respaldan una reforma que modificaría las condiciones para acceder a los máximos cargos ejecutivos del país.
Sheinbaum anticipó que será el Poder Legislativo el que determine el futuro de la propuesta, al señalar que será enviada para conocer quiénes votan a favor y quiénes se pronuncian en contra.
El debate, por tanto, no se limitará a la doble nacionalidad. También pondrá sobre la mesa la relación entre soberanía, representación política y posibles conflictos de interés en los gobiernos federal y estatales, mientras la administración de Sheinbaum busca convertir la defensa de la autonomía nacional en uno de sus principales ejes políticos.
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