El gobierno de Estados Unidos elevó este martes el tono de su estrategia internacional de seguridad al exigir a sus socios una postura más firme contra organizaciones vinculadas al terrorismo iraní y contra el Cártel de Sinaloa, en medio del endurecimiento de la política exterior impulsada por la administración de Donald Trump.
Durante un posicionamiento del Departamento del Tesoro estadounidense, autoridades financieras y de seguridad advirtieron que la cooperación internacional será clave para contener amenazas transnacionales relacionadas con financiamiento ilícito, tráfico de drogas y operaciones terroristas.
La declaración ocurre en un contexto de creciente tensión entre Washington y distintos gobiernos latinoamericanos, particularmente tras las recientes investigaciones abiertas contra actores políticos y estructuras presuntamente ligadas al narcotráfico en México.
Tesoro de EE.UU. coloca al Cártel de Sinaloa en el centro de la estrategia
Funcionarios estadounidenses señalaron que sus aliados deberán responder “con fuerza” frente a organizaciones como Hizbulá y el Cártel de Sinaloa, al considerar que ambos representan amenazas de seguridad internacional con impacto financiero y operativo fuera de sus regiones de origen.
El mensaje confirma el giro de la Casa Blanca hacia una narrativa de combate frontal contra el crimen organizado bajo esquemas similares a los utilizados en operaciones antiterroristas.
En semanas recientes, agencias estadounidenses han intensificado investigaciones sobre redes de narcotráfico vinculadas a Sinaloa, incluyendo acusaciones contra exfuncionarios mexicanos y presuntos operadores políticos relacionados con “Los Chapitos”.
La presión también se ha reflejado en procesos judiciales abiertos en Nueva York, congelamiento de cuentas y solicitudes de cooperación internacional impulsadas desde Washington.
La estrategia de Trump escala tensión con México
El endurecimiento del discurso estadounidense coincide con reportes sobre una mayor participación de agencias de inteligencia y seguridad en operaciones vinculadas al combate al narcotráfico mexicano.
Aunque autoridades mexicanas han rechazado cualquier intervención extranjera fuera de los mecanismos de cooperación bilateral, el debate sobre soberanía y seguridad volvió a colocarse en el centro de la agenda política entre ambos países.
Además, el conflicto geopolítico con Irán y la presión sobre grupos asociados al financiamiento terrorista forman parte de una estrategia global de Washington para reforzar alianzas y aumentar sanciones financieras internacionales.
Analistas consideran que el nuevo posicionamiento del Departamento del Tesoro anticipa un periodo de mayor presión diplomática y judicial sobre organizaciones criminales latinoamericanas, especialmente aquellas consideradas prioritarias para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La postura estadounidense también podría impactar futuras negociaciones bilaterales en temas de seguridad, migración y comercio regional.
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