Un ataque armado dentro del Centro Islámico de San Diego, en California, dejó un saldo de cinco personas muertas este lunes, incluidos los dos presuntos atacantes, en un hecho que volvió a colocar el debate sobre la violencia armada y los delitos de odio en el centro de la agenda política de Estados Unidos.
De acuerdo con autoridades locales y federales, el tiroteo ocurrió alrededor del mediodía en la principal mezquita de San Diego, donde también opera una escuela comunitaria. Entre las víctimas mortales se encuentra un guardia de seguridad que, según la policía, evitó que la tragedia escalara aún más.
El Departamento de Policía de San Diego informó que los presuntos responsables eran dos adolescentes que fueron encontrados muertos dentro de un vehículo a varias cuadras del lugar. Las primeras investigaciones apuntan a heridas autoinfligidas tras el ataque.
Las autoridades federales confirmaron que el FBI ya participa en la investigación y analiza el caso como un posible crimen de odio contra la comunidad musulmana, aunque el móvil todavía no ha sido determinado oficialmente.
Trump califica el ataque como “terrible”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó públicamente al ataque y aseguró desde la Casa Blanca que se trata de “una situación terrible”, mientras su administración sigue recibiendo reportes de las agencias de seguridad.
El gobernador de California, Gavin Newsom, también expresó condolencias a las familias afectadas y reconoció el trabajo de policías y equipos de emergencia desplegados en la zona.
La escena provocó un fuerte operativo policial en los alrededores del Centro Islámico de San Diego. Decenas de agentes ingresaron al complejo religioso para evacuar a familias y estudiantes que permanecían dentro de las instalaciones durante el ataque.
Violencia armada vuelve a presionar el debate político en EU
El atentado ocurre en un contexto de creciente tensión por ataques contra espacios religiosos en Estados Unidos y revive la presión política sobre el control de armas y la radicalización violenta.
En los últimos meses, distintos sectores políticos y organizaciones civiles han alertado sobre un aumento de discursos extremistas y agresiones dirigidas contra minorías religiosas y étnicas. El ataque en San Diego podría intensificar el debate legislativo en Washington sobre seguridad nacional, vigilancia de grupos extremistas y acceso a armas de fuego.
La policía local confirmó que continuará revisando videos de vigilancia y testimonios para determinar si existieron cómplices o antecedentes previos relacionados con amenazas al recinto islámico. Mientras tanto, la comunidad musulmana de California inició vigilias y actos de solidaridad para las víctimas.
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