El partido Morena se deslindó de Miguel Sánchez Altamirano, presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, tras su detención por fuerzas federales el 23 de septiembre de 2026.
Tras los hechos, la dirigencia y representantes de Morena se apartaron de la situación legal del alcalde zapoteco, reiterando su postura de que no se toleran conductas al margen de la ley ni se protegen perfiles vinculados con delitos, bajo el principio de “caiga quien caiga”.
Del mismo modo, el Grupo Parlamentario de Morena en la 66 Legislatura emitió su postura respecto al arresto de su compañero de partido y afirmó: “ningún cargo público ni filiación política debe representar privilegios frente al Estado de Derecho”.
En su comunicación, sostuvo que “cualquier persona que incurra en actos contrarios a la legalidad deberá responder ante las autoridades competentes y asumir las consecuencias correspondientes”.
Por otro lado, en las últimas horas se conoció que la detención de Sánchez Altamirano, “Miguel Quetu”, ocurrió cuando éste se dirigía a un acto oficial que tenía previsto encabezar en la colonia Mártires 31 de Julio, de la municipalidad juchiteca.
El alcalde se disponía a inaugurar una obra destinada a la Secretaría de Marina cuando fue interceptado por integrantes del grupo de élite Binni Zaa, en un operativo en el que también participaron fuerzas federales.
“Lo que estaba previsto como un acto protocolario terminó convertido en una operación de seguridad de alto impacto”.
Conviene mencionar que hasta ahora no se han dado a conocer públicamente todos los detalles de la investigación ni se ha precisado el delito concreto que se le atribuye al edil.
Tampoco se conoce si la orden de aprehensión fue girada por un juez federal o de competencia estatal.
Con información de Excélsior
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