Elecciones presidenciales estadunidenses

Elecciones presidenciales estadunidenses

Por Yoanna Shubich Green*

Al momento de escribir este artículo, no se han celebrado las primarias del supermartes, día en que se juegan las candidaturas presidenciales hacia la Casa Blanca. La elección presidencial será el 8 de noviembre de 2016. Hillary Clinton, apoyada por las minorías afroamericana e hispana, ganó ampliamente la primaria de Carolina del Sur, lo que impulsa su candidatura frente al senador Bernie Sanders. El millonario Donald Trump, quien encabeza las preferencias electorales para obtener la candidatura republicana, obtuvo su tercer triunfo con un sorpresivo apoyo del voto latino en la primaria de Nevada y superó por un amplio margen a los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, lo que pone en un dilema al Partido Republicano.

El éxito de Trump se debe a que es un showman, que se presenta como un empresario millonario. El público tiene la percepción de que al triunfar en los negocios, lo hará en la Presidencia y no le importará tomar decisiones riesgosas. Le habla a un público ultraconservador, con discursos incendiarios que invocan el miedo y la xenofobia; fue él quien impuso en la agenda los temas de seguridad, la inmigración y la recuperación de la grandeza estadunidense, porque la apreciación es que existe una debilidad de Estados Unidos. Además, Trump se presenta como un candidato antisistema que rompe con las reglas establecidas.

La candidatura de Trump se explica porque hay una respuesta de la gente que está enojada, frustrada y con un gran descontento y por ello cree en líderes carismáticos, megalómanos, demagogos y populistas.

La cuestión económica no ha protagonizado el debate como en contiendas anteriores, sin embargo, los temas sobre el declive de la clase media y la creciente desigualdad, el aumento de la brecha entre ricos y pobres y la justicia social, son preocupaciones del ciudadano de a pie. Lo anterior ha sido capitalizado por el candidato demócrata, el senador Sanders, quien se autodeclara socialista, término odiado en Estados Unidos, y que apela por los intereses de la clase media y trabajadora, pero que sobre todo ha empatado con un público joven que está cansado de políticos tradicionales. Su debilidad es que está vinculado con ciudadanos blancos, educados y no con los más marginados del sistema. No cuenta con el apoyo de las minorías estadunidenses que Clinton sí tiene.

Según algunas encuestas, si los candidatos para la Presidencia resultan ser el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, la victoria sería para Clinton.

Los candidatos republicanos que se han presentado como antiinmigrantes, deben recordar que el voto hispano será importante, como lo fue en las campañas anteriores y que ayudó a las victorias del entonces presidente George W. Bush y Barack Obama.

El principal blanco de los ataques de Trump ha sido México. Cuando posiblemente Trump podría convertirse en el candidato republicano, las autoridades mexicanas reaccionaron tardíamente, en voz de la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, en una entrevista al periódico The Washington Post.

Los votantes no son racionales, se dejan llevar más por sus sentimientos y, ante la desesperanza, son peligrosos los aspirantes que se presentan como salvadores de la nación. América Latina tiene experiencia con este tipo de líderes y el resultado ha sido muy negativo.

* Coordinadora académica, Facultad de Estudios Globales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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Source: Excelsior

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