La dirigencia nacional de Morena sostuvo que las reuniones protagonizadas por Fox no representan la construcción de una nueva alternativa política, sino un intento por reorganizar a la oposición de cara a las elecciones de 2027.
El señalamiento ocurre después de que el expresidente se reuniera con Jorge Romero, dirigente nacional del PAN; posteriormente con integrantes de la organización Somos y, finalmente, con Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI.
Para Morena, la secuencia de encuentros resulta significativa porque reúne nuevamente a figuras y fuerzas políticas que durante años compitieron entre sí, pero que ahora enfrentan un escenario dominado electoralmente por el partido guinda.
Fox vuelve a acercarse al PRI
El episodio que detonó las críticas ocurrió el 4 de septiembre, cuando Vicente Fox acudió a la sede nacional del PRI para reunirse con Alejandro Moreno.
La imagen tuvo una carga política particular: Fox, quien en el año 2000 llegó a la Presidencia con una campaña que prometía sacar al PRI de Los Pinos, apareció ahora en la sede del partido tricolor dialogando con su dirigencia.
Durante el encuentro, Fox utilizó una corbata roja y posó junto a Moreno con la señal de la “V”, gesto asociado a su campaña presidencial de 2000.
El acercamiento ocurre mientras el PRI y el PAN exploran mecanismos para fortalecer a la oposición frente a Morena rumbo a los próximos comicios.
En ese contexto, la participación de Fox adquiere relevancia política más allá de la fotografía, debido a su peso histórico como uno de los principales protagonistas de la alternancia presidencial.
Morena recupera el discurso de la “mafia del poder”
Morena aprovechó los encuentros para recuperar una de sus principales narrativas políticas: la confrontación entre el proyecto de la Cuarta Transformación y los grupos que gobernaron México durante las últimas décadas.
El partido sostuvo que las reuniones de Fox con el PAN, Somos y el PRI evidencian, a su juicio, un intento por presentar como novedosa una alianza entre actores políticos ya conocidos.
La dirigencia morenista calificó el movimiento como una reorganización de la llamada “mafia del poder” y cuestionó que quienes participaron en los gobiernos anteriores pretendan regresar al escenario político con un discurso renovado.
Además, Morena vinculó el debate con la elección de 2027, un proceso que comenzará a definir la nueva correlación de fuerzas políticas en el país.
Desde la perspectiva del oficialismo, una eventual coordinación entre PAN y PRI representa un intento por recuperar espacios políticos y frenar la expansión electoral de Morena.
Sheinbaum también cuestiona el acercamiento
La polémica no quedó limitada a Morena. La presidenta Claudia Sheinbaum también cuestionó públicamente la reunión entre Vicente Fox y Alejandro Moreno.
Durante una gira de trabajo por Colima, la mandataria sostuvo que el acercamiento entre ambos personajes refleja, desde su perspectiva, la intención de regresar a un periodo marcado por corrupción y privilegios.
La declaración coloca el encuentro Fox-PRI dentro de una disputa política más amplia.
Mientras la oposición busca construir un frente capaz de competir con Morena, el gobierno federal y su partido intentan posicionar esa estrategia como un retorno al pasado.
Por ello, cada acercamiento entre figuras del antiguo sistema político adquiere una lectura electoral rumbo a 2027.
La oposición busca una nueva narrativa
El desafío para el PRI y el PAN consiste ahora en demostrar que una eventual coordinación puede convertirse en una alternativa electoral competitiva y no únicamente en una suma de estructuras partidistas.
La presencia de Fox agrega un componente simbólico a esa discusión.
El expresidente representa la primera alternancia presidencial del año 2000, pero también forma parte de una etapa política que Morena utiliza constantemente como referencia para contrastar su propio proyecto.
En paralelo, Fox ha defendido sus acercamientos bajo el argumento de que busca impulsar una misión ciudadana y favorecer la construcción de una oposición capaz de competir políticamente.
La disputa, por tanto, no se limita a quién se reúne con quién, sino a quién consigue imponer el relato sobre el futuro político del país.
Con 2027 en el horizonte, Morena busca presentar estos movimientos como una reedición del pasado, mientras los partidos opositores enfrentan el reto de convertir sus acercamientos en una estrategia electoral con capacidad real de movilización.
El reencuentro de Vicente Fox con el PRI abre así un nuevo capítulo en la recomposición de la oposición y coloca nuevamente al expresidente en el centro de la conversación política nacional.
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