La presión política sobre el senador de Morena, Enrique Inzunza Cázarez, aumentó luego de que el diputado Arturo Ávila llamara a solicitar licencia para enfrentar los señalamientos en su contra, mientras Gerardo Fernández Noroña advirtió que su regreso al Senado podría abrir una nueva ofensiva contra el movimiento.
Inzunza tiene previsto reincorporarse a sus actividades legislativas el próximo 30 de agosto, después de más de 100 días de ausencia. Su eventual regreso ocurre mientras permanecen abiertas investigaciones relacionadas con acusaciones formuladas desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado, señalamientos que el senador ha rechazado.
Ávila plantea enfrentar las investigaciones sin fuero
Arturo Ávila, vocero de Morena en la Cámara de Diputados, sostuvo que sería un “error” y una “imprudencia” que Inzunza regresara al periodo ordinario de sesiones sin modificar su situación.
El legislador aclaró que se trata de una postura personal y no de una decisión institucional de la bancada. Sin embargo, planteó que, ante señalamientos de esta magnitud, lo conveniente sería solicitar licencia y permitir que las autoridades desarrollen sus investigaciones.
Desde su perspectiva, separarse del cargo permitiría enfrentar el proceso sin recurrir a las ventajas jurídicas asociadas al fuero constitucional.
La postura adquiere relevancia porque el Senado iniciará su nuevo periodo ordinario el 1 de septiembre, apenas unos días después de la fecha anunciada por Inzunza para regresar a sus funciones.
Noroña advierte impacto político para el movimiento
Gerardo Fernández Noroña adoptó una posición distinta respecto al derecho de Inzunza a reincorporarse.
El senador reconoció que Inzunza puede regresar al Congreso y expresó confianza en su honorabilidad. No obstante, también advirtió que su presencia podría provocar una nueva ofensiva política contra Morena y sus aliados.
Ante ese escenario, Noroña planteó que el senador sinaloense valore un “sacrificio” político para contribuir a disminuir la presión sobre el movimiento mientras continúan las investigaciones.
El planteamiento coloca el caso más allá de una decisión individual: el regreso de Inzunza puede convertirse en un nuevo frente para Morena en un momento especialmente sensible para Sinaloa.
Aliados también recomiendan mantener la licencia
La posición de Ávila y Noroña no quedó aislada dentro del bloque oficialista.
El senador del Partido Verde, Jorge Carlos Ramírez Marín, consideró recomendable que Inzunza mantenga su licencia y permanezca separado de sus funciones mientras avanzan las investigaciones.
Ramírez Marín señaló que la decisión corresponde al propio senador, pero consideró que mantenerse fuera del Congreso sería la alternativa más conveniente ante el escenario político actual.
En contraste, el senador Óscar Cantón Zetina defendió que Inzunza conserva su derecho a ejercer el cargo mientras no exista una resolución que limite sus facultades, por lo que sostuvo que corresponde exclusivamente al legislador decidir si vuelve o solicita licencia.
El caso Inzunza ocurre tras la crisis política de Rocha
El debate sobre el regreso de Inzunza se produce después del episodio protagonizado por Rubén Rocha Moya, quien retomó brevemente la gubernatura de Sinaloa y posteriormente volvió a solicitar licencia en medio de la presión política derivada de los señalamientos que enfrenta.
Ese antecedente elevó el costo político de cualquier decisión relacionada con funcionarios sinaloenses señalados en investigaciones.
Para Morena, el desafío consiste ahora en mantener la presunción de inocencia y, al mismo tiempo, evitar que los cuestionamientos contra integrantes del movimiento se conviertan en un nuevo conflicto político.
La decisión de Enrique Inzunza será, por ello, observada no solamente desde el Senado, sino también como una señal sobre la manera en que Morena enfrenta los señalamientos que involucran a figuras de su estructura política en Sinaloa.
TE RECOMENDAMOS LEER: sustituto-de-rocha-moya-debe-ser-honesto-sheinbaum











