A horas de la elección para renovar el Congreso de Coahuila, Morena elevó el tono de sus denuncias contra autoridades estatales al acusar presuntas detenciones arbitrarias de militantes y una supuesta operación de compra de votos en el municipio de Frontera.
La dirigencia nacional del partido aseguró que al menos 20 simpatizantes de Morena y del Partido del Trabajo fueron privados de su libertad después de señalar públicamente la existencia de un inmueble donde, presuntamente, se realizaban actividades para influir en el sentido del voto.
El caso se produjo en la víspera de una elección considerada estratégica para el mapa político nacional, ya que Coahuila representa uno de los últimos bastiones históricos del PRI frente al avance territorial de Morena.
La denuncia abre un nuevo frente político
En un comunicado, Morena sostuvo que las autoridades estatales actuaron contra quienes denunciaron posibles irregularidades electorales en lugar de investigar los señalamientos relacionados con la presunta compra de votos. La dirigencia calificó los hechos como una acción de intimidación política y exigió una revisión inmediata de las detenciones.
El partido también pidió la intervención de las autoridades electorales y ministeriales para determinar si existen elementos suficientes que acrediten posibles delitos electorales.
La narrativa impulsada por Morena busca colocar el foco en las condiciones de competencia política en la entidad, una discusión que ha acompañado gran parte del proceso electoral coahuilense durante las últimas semanas.
Coahuila, una prueba política para PRI y Morena
Más allá de las denuncias, la elección de este domingo tiene una relevancia que trasciende las fronteras estatales.
En juego están las 25 diputaciones que integran el Congreso local, un espacio clave para medir la fortaleza territorial de los partidos rumbo al ciclo electoral de 2027. Especialistas y observadores políticos consideran que el resultado servirá como termómetro de la capacidad de movilización de Morena en una entidad donde el PRI ha logrado conservar estructuras políticas competitivas pese a su debilitamiento nacional.
Durante las campañas, las principales fuerzas políticas intercambiaron acusaciones relacionadas con propaganda, uso de recursos y presuntas irregularidades, reflejando un ambiente de alta confrontación política.
Lo que está en juego
La denuncia de Morena añade presión sobre las autoridades electorales en las horas decisivas de la contienda.
Si las acusaciones avanzan hacia procedimientos formales, podrían convertirse en un elemento de disputa poselectoral dependiendo de los resultados. Al mismo tiempo, el caso vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre la vigilancia de los procesos electorales locales y el papel de las instituciones encargadas de garantizar condiciones equitativas de competencia.
Con las urnas abiertas y la atención nacional puesta sobre Coahuila, el desarrollo de la jornada electoral podría convertirse en uno de los primeros indicadores políticos rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
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