El gobierno de Estados Unidos analiza presentar cargos formales contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996, un episodio que dejó cuatro muertos y marcó uno de los momentos más tensos entre Washington y La Habana en las últimas décadas.
De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses y europeos, el Departamento de Justicia estadounidense evalúa avanzar judicialmente contra el exmandatario cubano por su presunta responsabilidad en la operación militar contra aeronaves de la organización “Hermanos al Rescate”.
La eventual acusación todavía requeriría la aprobación de un gran jurado en Estados Unidos. Sin embargo, la sola posibilidad de abrir un proceso contra uno de los principales líderes históricos del régimen cubano ya elevó la tensión política entre ambos países.
El caso reaparece en medio del endurecimiento de la política exterior de la administración del presidente Donald Trump hacia Cuba tras su regreso a la Casa Blanca en 2025.
El incidente que detonó una crisis diplomática
El expediente judicial se relaciona con el derribo de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” el 24 de febrero de 1996.
Las aeronaves civiles fueron interceptadas por cazas de la Fuerza Aérea Cubana mientras realizaban vuelos cerca del espacio aéreo de la isla. El ataque dejó cuatro personas muertas y desató condenas internacionales, incluyendo pronunciamientos de organismos multilaterales.
Durante años, el gobierno cubano sostuvo que las avionetas violaron repetidamente el espacio aéreo nacional, mientras organizaciones de exiliados y autoridades estadounidenses aseguraron que el derribo ocurrió en aguas internacionales.
El episodio derivó entonces en una fuerte crisis diplomática y reforzó el embargo estadounidense contra Cuba mediante nuevas sanciones impulsadas desde Washington.
Ahora, casi tres décadas después, el caso vuelve al centro de la agenda bilateral.
Trump endurece presión sobre La Habana
La posible ofensiva judicial coincide con una estrategia más agresiva de Washington hacia el gobierno cubano.
Reportes recientes señalan que la administración Trump busca aumentar la presión económica, energética y política sobre la isla, en un contexto marcado por crisis internas, apagones y deterioro económico en Cuba.
Aunque no existe confirmación oficial sobre la fecha de una eventual acusación, medios estadounidenses apuntan a que el anuncio podría realizarse durante un acto político en Miami vinculado a la comunidad cubanoamericana.
La noticia también reactivó el debate político en Florida, donde figuras republicanas han respaldado públicamente la posibilidad de procesar judicialmente al exlíder cubano.
Mientras tanto, el gobierno cubano no ha emitido una postura oficial sobre los reportes.
La eventual judicialización del caso podría convertirse en un nuevo punto de tensión regional y abrir otro frente diplomático entre Washington y La Habana en plena reconfiguración geopolítica del continente.
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