Para la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, el maltrato animal y las condiciones de los animales no es un tema secundario ni accesorio, es una prioridad institucional, aseveró en conferencia la Fiscal Bertha Alcalde Luján.
“Muchas gracias a la jefa de Gobierno por darnos la posibilidad de aclarar varios de los puntos que efectivamente han sido mal informados en medios de comunicación, en redes sociales y también en lo que respecta a cuáles fueron las causas que motivaron a esta Fiscalía a actuar”.
Alcalde Luján detalló que en junio de 2025 crearon una Unidad Especializada en Maltrato y Crueldad Animal dentro de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, en donde hemos realizado diversos operativos previos que han permitido el rescate de más de 233 animales, y se han llevado a cabo numerosos operativos más allá de esto.
“El asunto que hoy informamos, y que hemos estado informando durante estos días, es uno de los casos más graves que ha documentado esta Fiscalía, tanto en relación con el número de animales afectados como con la gravedad de las condiciones en las que vivían. Vamos a ser más detallados en relación con la cronología de hechos y las actuaciones de la autoridad”, comentó acompañada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada.
“Primero quiero decir que nosotros recibimos una denuncia el día 12 de diciembre de 2025, en donde se documentaban las condiciones críticas en un inmueble ubicado en la carretera México-Toluca, en el que vivían numerosos animales, en la alcaldía Cuajimalpa, donde operaba el llamado Refugio Franciscano. Además de esto, recibimos numerosos llamados por redes sociales y distintos canales informales en donde exigían que la Fiscalía actuara”.
A partir de esta denuncia, dijo, la Fiscalía inicia una investigación, repito, esto el 12 de diciembre de 2025, “en donde no actuamos de manera precipitada, actuamos con evidencia. Se realizaron numerosas visitas al lugar durante el mes de diciembre, con la participación de peritos en medicina veterinaria forense, quienes revisaron a los animales uno por uno; evaluaron su estado físico, las condiciones del entorno y las prácticas de manejo. Lo que documentaron nuestros peritos fue grave. Sus dictámenes técnicos son contundentes y fue por eso que tomamos la decisión de solicitar autorización judicial para reubicar a los animales”.
Expuso que las condiciones del inmueble eran deplorables. “Había falta total de ventilación, ausencia de luz natural, jaulas sin techo, animales expuestos al frío y a la intemperie. Los pisos estaban cubiertos de heces y orina acumuladas, sin limpieza adecuada. El olor era fétido y penetrante, resultado de una higiene inexistente, tanto del lugar como de los propios animales”.
Bertha Alcalde dijo que detectaron además la presencia de fauna nociva, particularmente una gran plaga de ratas, lo que representaba un riesgo sanitario grave. La comida estaba contaminada con heces y orina de ratas y, en ocasiones, también cuerpos de estos roedores, además de la transmisión de enfermedades que representan estos animales.
En el predio, abundó, fue localizado un incinerador de cadáveres de animales en malas condiciones, que no cumple con la normatividad sanitaria. “Estaba, por ejemplo, a cielo abierto, sin controles adecuados, evidenciando un manejo irregular y peligroso de restos de animales, lo que agravaba aún más las condiciones de insalubridad. No se llevaba un registro adecuado de ingreso, permanencia y casos de defunción de animales, así como de las causas de muerte”.
Aseveró que había hacinamiento severo. “Existía un número de animales muy superior a la capacidad de los espacios en donde estaban confinados. Había jaulas saturadas y los perros no podían acostarse ni moverse sin tocar a otros animales, privándolos de cualquier posibilidad de descanso, movilidad o comportamiento propio de su especie”.
En cuanto a los animales, se constató falta absoluta de atención médico-veterinaria oportuna. Se encontraron perros con desnutrición severa y caquexia, otros con obesidad extrema, enfermedades dermatológicas generalizadas, heridas abiertas, infecciones, dolor no tratado, tumores, problemas ortopédicos y neurológicos, animales que ya no podían caminar o incorporarse, y uso de medicamentos caducados, así como una alimentación no adecuada para estos animales, expuso la funcionaria.
“Se les alimentaba, entre otras cosas, con pan mojado, así como otros alimentos no adecuados”.
De las intervenciones periciales iniciales se detectaron, como ya lo hemos dicho, 57 casos en donde los animales tenían problemas de salud críticos y requirieron ser hospitalizados de manera inmediata, esto previo al operativo. Asimismo, se documentaron 21 casos de fallecimientos previos a la intervención del día 7 de enero, en los que no se pudo hacer nada para salvar la vida de estos animales, y no podíamos seguir permitiendo que los animales siguieran muriendo, explicó.
“No existía ningún tipo de ejercicio, enriquecimiento ambiental ni socialización. Esto generó estrés crónico, conductas alteradas y un deterioro progresivo del bienestar físico y emocional de los animales.
Si bien se han hecho públicas algunas fotografías, incluso en donde se muestra un predio grande donde los animales están corriendo -esto lo ha publicado, me parece, el Refugio Franciscano-, esto no corresponde a lo que documentó nuestro personal de peritaje; no son fotos actuales y no eran las condiciones en las que estaban los animales. Es importante reiterar que estas condiciones no son accidentales ni recientes, son el resultado de omisiones prolongadas. Por ello, cuando los dictámenes establecieron que el lugar era inviable para la vida animal, la Fiscalía solicitó autorización judicial para intervenir, la cual fue concedida.
Quiero subrayar con claridad: la Fiscalía no actuó para asegurar un predio. El inmueble no fue asegurado. Nuestra actuación se concentró exclusivamente en proteger a los animales, retirarlos de un entorno que ya no podía garantizar su supervivencia y ponerlos a salvo.
“Hoy los animales están bajo resguardo del Gobierno de la Ciudad de México, recibiendo atención veterinaria, alimentación adecuada y seguimiento clínico, como ya se va a detallar. La investigación continúa y el mensaje es claro: cuando hay sufrimiento animal documentado, la Fiscalía va a actuar”.
Por último, con relación a las cifras, antes de la intervención en el inmueble realizada el 7 de enero de 2026 -ya lo habíamos expuesto aquí en conferencia de prensa-, se identificó un total de 936 animales. De este universo, 21 animales ya habían fallecido por causas asociadas a su estado de salud previo a la intervención; 57 ya habían sido hospitalizados por las condiciones críticas de salud en las que vivían.
Lo anterior, quiere decir que el operativo realizado el 7 de enero, en cumplimiento de una orden judicial, derivó en el traslado de 858 caninos. Los felinos, los 39 gatos, ya estaban en veterinarias previo a nuestra intervención, porque eran de los animales que tenían condiciones de salud más críticas.
Los 858 canes fueron trasladados y actualmente se encuentran resguardados en tres espacios habilitados bajo supervisión de las autoridades de la Ciudad de México: el refugio del Ajusco, con 304 caninos; el refugio de la Brigada Animal en Xochimilco, con 371 caninos; y el refugio temporal en la Utopía GAM, con 183 caninos.
Finalmente, es importante aclarar que todas las actuaciones de esta Fiscalía se han realizado con estricto apego a la legalidad, como ocurre en los casos que investigamos.
“Hace unos días, el Refugio Franciscano promovió un juicio de amparo derivado del operativo que se realizó, en el que se reclama la supuesta colaboración para cumplir una sentencia civil, así como la confiscación de los animales”.
En este juicio, dijo, se otorgó efectivamente una suspensión con un alcance muy claro y limitado, la cual cumplimos: garantizar el bienestar de los animales, sin que ello implique que los animales deban permanecer en el predio de Cuajimalpa, en donde no se estaban garantizando estas condiciones.
Es fundamental subrayar que ninguno de estos amparos tiene injerencia alguna en la investigación penal por maltrato animal ni en las acciones de aseguramiento y resguardo de los animales realizadas por esta Fiscalía, las cuales se sustentan exclusivamente en dictámenes técnicos, evidencia pericial y autorizaciones judiciales.
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