La conformación del Constituyente para la Ciudad de México está que saca chispas en todas las fuerzas políticas. Nos dicen que la disputa en todos los partidos está a la orden del día, y el PRD no es la excepción; nos cuentan que por los llamados galileos quien levanta la mano es Daniel Ordóñez; por Los Chuchos se dice que Jesús Zambrano; Jesús Valencia, por ADN, y hasta Cecilia Soto cree tener posibilidades por Vanguardia Progresista, aunque en realidad, dicen los perredistas que saben, que a quien se ve con más posibilidades es a Cristina García, pues es más notoria su afinidad con el equipo del jefe de Gobierno, ya que Soto en el camino perdió la brújula.
El 4 de marzo, el Comité Ejecutivo Estatal del PRD en la ciudad se reunió en sesión extraordinaria para instalar la comisión de candidaturas para el Constituyente; sin embargo, tras varias horas de discusión, poco fue el avance ante las posturas encontradas de las distintas corrientes. Durante el acto encabezado por el líder local del sol azteca, Raúl Flores, hasta llegar a altas horas de la noche, se llevó a cabo el estira y afloja entre las distintas expresiones políticas, pero tal parece que no se logran poner de acuerdo.
Salida elegante
El líder local de Morena, Martí Batres, ya prepara para su pupilo, César Cravioto, una “salida elegante” de la coordinación de la bancada en la ALDF. Las malas lenguas aseguran que, pese al discurso de Batres, de que el partido de AMLO renunció a la designación de constituyentes por parte del Congreso de la Unión, al morenista se le olvidó anunciar que Cravioto es uno de los personajes que aparecerá en esta lista de candidatos.
Después de que Cravioto ya no es políticamente bien visto ni en su bancada ni como negociador con los otros partidos, Batres ha optado por anotarlo dentro del “cinturón de seguridad” de la lista de candidatos que presentará el partido de López Obrador. Con esto, busca matar dos pájaros de un tiro; por un lado, tiene a su alfil en el Constituyente y, por otro, cede la coordinación de la bancada sutilmente y no cuando sus compañeros de partido le pidan hacer efectiva la rotación de la misma. Para algunos es cuestión de orgullo, el de Batres y de Cravioto, porque este último ha dejado mucho que desear y ahora quieren candidatearlo. De llegar, no podrá hacerlo con los radicalismos que ambos acostumbran, ni tampoco imponer sus voluntades.











