


CIUDAD DE MÉXICO.
Supeditados tradicionalmente a las partidocracias, los legisladores mexicanos no se han caracterizado por un parlamentarismo de causas.
La posibilidad de reelegirse que, a partir de 2018 tendrán los diputados federales, abre la puerta a este modelo que coloca a los representantes populares al frente de banderas que responden a preocupaciones ciudadanas concretas.
En entrevista con Excélsior, los consultores de Staff Parlamentario Gustavo Olivas Ramos y Rubén Torres Cariño reflexionan sobre la urgencia de transitar hacia ejercicios legislativos centrados en temáticas.
Con proyecto
Olivas Ramos, asesor jurídico y asistente parlamentario, destaca que cada tres años la Cámara parece reinventarse y la curva de aprendizaje de los nuevos integrantes resulta siempre muy cara.
Considera que la reelección de legisladores, aprobada en 2014, constituye un nuevo paradigma que va cambiar la dinámica del Congreso, pues existe ese incentivo que se basará en el trabajo y el proyecto legislativo que cada uno despliegue.
A juicio de Olivas Ramos esto obligará a los diputados a contar con una agenda propia… y a cumplirla.
Es en esta transformación donde el parlamentarismo de causas podría ser potenciado, señala el especialista, “aún no hemos llegado a esa cultura y estamos avanzando”.
Destaca que actualmente son postulados por los partidos personajes con capacidad de ganar, pero no siempre cuentan con herramientas para diseñar soluciones cuando llegan al Congreso.
Considera que dispersan sus esfuerzos impulsando iniciativas de temas diferentes. El éxito será para quien, por el contrario, concentre sus esfuerzos en la solución de un problema determinado.
“Se trata de tomar causas que no necesariamente sean temas de primera plana, pero que le duelen a la gente que representa”, lo que no implica romper la disciplina partidista.
Novatos, la mayoría
Asesor parlamentario en medios y marketing político, Torres Cariño destaca que todo el que llega a San Lázaro es liderazgo con representación, pero subraya que la novatez gravita en la LXIII Legislatura.
Precisa que siete de cada diez integrantes de San Lázaro carecen de experiencia parlamentaria, y “la curva de aprendizaje no sólo es para los parlamentarios, sino también para sus equipos”.
Eso explica que, en la mayoría de los casos, los diputados desconozcan “todo lo que pueden hacer con eso que le llaman fuero, el cual tiene implicaciones más allá de lo legal, porque implica ser un verdadero contrapeso al Ejecutivo y defender los intereses de la ciudadanía”.
El especialista comenta que el protagonismo político en el Congreso sigue dándose entre los plurinominales y no en legisladores con causa. Además, la Cámara cuenta con un mayor número de mujeres, lo cual es señal de avance del parlamento, pero sobre todo de la sociedad”.










