El auditorio Justo Sierra —nombrado popularmente Che Guevara desde 1966—, inaugurado en 1954, anexo a la Facultad de Filosofía y Letras, declarado en 2007 Patrimonio Cultural de la Humanidad, situado a escasos 100 metros de la Torre de Rectoría de la UNAM, principal y más amplio foro cultural —previo a la sala Nezahualcóyotl—, emblemático espacio de actos masivos dentro del campus universitario, auditorio utilizado por el Comité General de Huelga (CGH) a lo largo de la prolongada huelga de nueve meses de la UNAM, iniciada en abril de 1999, la cual le costó la rectoría a Francisco Barnés, en su fallido intento por retabular las inamovibles cuotas simbólicas, recinto que quedó oficialmente secuestrado a partir del 4 de septiembre de 2000 por los diversos colectivos estudiantiles de izquierda, prevaleciendo la imposición del autodenominado grupo Okupa Che. El sitio aludido fue prácticamente desmantelado, quedando como guarida en tinieblas, con impregnado hedor a orines, en la cual cohabitan decenas de inmunes anarquistas, ante la imperdonable anuencia de las sucesivas autoridades universitarias que llevan casi 16 años tolerando lo intolerable, evitando traspasar la línea tenue que arriesgaría sus propios cargos.
El más reciente incidente relacionado ocurrió fuera de las instalaciones universitarias, cuando elementos federales detuvieron a un presunto narcomenudista apodado El Yorch, integrante del Okupa Che. Las reacciones de esta camarilla no se hicieron esperar, encapuchados formaron barricadas, bloquearon los accesos a CU y al circuito escolar, incendiaron contenedores y también una patrulla de acceso vial UNAM, además de causar destrozos en oficinas universitarias y de lanzar petardos.
El cinismo del grupúsculo Okupa Che proclama que el lugar invadido les pertenece: “Es un espacio autónomo de trabajo autosugestivo”, lo que marca una separación del resto de CU. Advierten los Okupa que por ningún motivo permitirán el despojo declarado por la rectoría de la UNAM que busca “la desaparición de este proyecto donde la lógica autoritaria y elitista no cabe… el espacio ha creado su propia ética y política, acompañándose de la lucha social y autónoma”. Sin impedimento de autoridad alguna, los incrustados anarquistas abiertamente venden antojitos en el pasillo que conduce a Filosofía y Letras y a la Biblioteca Central, con el esparcido susurro de venta de drogas en el interior del auditorio. Agreguemos las fiestas y desmanes con la música a todo volumen proveniente de la clandestina estación de radio manejada por los indeseables Okupas. En el colmo del cinismo, miembros del colectivo ni siquiera aceptan ser alumnos de la UNAM.
Dicho al respecto en 2009 por el rector José Narro: “Es asunto que veremos con sensibilidad, pensando primero que nada en la UNAM”.
Dicho en 2016 por el rector Enrique Graue: “El espacio es nuestro como tal, no hay ninguna duda al respecto de que es de la Universidad. Primero hay que procurar toda la capacidad de diálogo que tiene la Universidad y evitar cualquier acto de violencia en este proceso”.
Dicho por el coordinador del PRD en el Senado, Miguel Barbosa: “Las autoridades de la UNAM y de la Ciudad de México deben recuperar el auditorio Justo Sierra. Recuperarlo no significa represión o violentar la autonomía universitaria, sino aplicar el reglamento, el estatuto de la Máxima Casa de Estudios y las leyes de la Ciudad de México para que haya justicia”.
Dicho por Roberto Gil Zuarth, presidente de la mesa directiva del Senado: “Un auditorio secuestrado por un grupo es la expresión más plástica del vacío que como sociedad estamos dejando en nuestras universidades… Recuperar el espacio tiene una dimensión simbólica, pero sobre todo es la reivindicación de que la Universidad no sólo le pertenece a unos cuantos”.
La autonomía universitaria resulta un falso mito cuando parte de sus instalaciones permanecen secuestradas por casi 16 años. ¿Soy autónomo en mi propia casa cuando una habitación de la misma es ocupada por intrusos?
Rector Graue: La autoridad es para ser ejercida y la UNAM tiene una sola autoridad. El conflicto 1999-2000 concluyó con la incursión de la fuerza pública. Sin duda, la legitimación de su rectoría se afianzará cuando el interés mayoritario se imponga y se abra a la comunidad entera el auditorio Justo Sierra.
Por mi raza hablará el espíritu.











