¿Quiénes eran los jesuitas asesinados en la sierra tarahumara de Chihuahua?

Jesuitas

Hasta el último momento de su vida, los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar cumplieron con su labor al proteger a un guía de turistas, Pedro Eliodoro, que estaba por ser asesinado, junto con ellos, en una iglesia de Cerocahui, Chihuahua, en la que por décadas se dedicaron a labores humanitarias.

De acuerdo con las versiones oficiales, Pedro Heliodoro había sido secuestrado horas antes de tocar las puertas de la Iglesia por un comando armado.

Al defenderlo, los sacerdotes fueron asesinados frente a los ojos de un tercer sacerdote, Jesús Reyes, quien abogó porque no se llevaran sus cuerpos y, según su testimonio, se quedó una hora hablando con José Noriel Portillo, «el Chueco», el perpetrador del multihomicidio.

Fue el sacerdote Javier “el Pato” Ávila quien reveló que los sacerdotes asesinados conocían a «el Chueco» desde que era pequeño y que después de cometer los crímenes se quedó con el clérigo Jesús Reyes platicando durante una hora y le pidió perdón.

¿Quiénes eran los sacerdotes asesinados ?

Los testimonios de quienes los conocieron coinciden: eran hombres extraordinarios y con vocación de ayudar.

En más de 40 años de trabajo y entrega inquebrantable, aprendieron su lengua, participaron en yúmaris y en carreras de bola; alimentaron el entusiasmo y consolaron las “tristezas de sus hermanas y hermanos en la Sierra.

Breve historia de los jesuitas

Reconocidos por su labor social en las regiones más pobres del planeta, los jesuitas son una de las órdenes religiosas más importantes de la Iglesia Católica. Actualmente cuenta con 16 mil integrantes, los cuales se encuentran en los cinco continentes.

Fundada en 1540 en París, Francia, por san Ignacio de Loyola, un soldado vasco que, tras ser herido durante el sitio de Iruña-Pamplona en 1521, decidió dejar las armas y dedicarse a la vida espiritual.

La orden de la Compañía de Jesús, formalmente instituida por el papa Paulo III, además de asumir los tres votos esenciales para todos los religiosos católicos, que son los de pobreza, castidad y obediencia, tienen un cuarto, que los obliga a obedecer cualquier mandamiento del papa.

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