Rubén Rocha Moya solicitó nuevamente licencia a la gubernatura de Sinaloa, apenas un día después de retomar el cargo, en medio de una creciente presión política dentro de Morena y del llamado a priorizar los intereses de la nación y la Cuarta Transformación.
El gobernador sinaloense presentó ante el Congreso estatal una nueva solicitud de licencia con carácter indefinido, luego de haber regresado al ejercicio de sus funciones el viernes 21 de agosto, tras permanecer 112 días separado del cargo.
La decisión modifica nuevamente el escenario político de Sinaloa y ocurre después de que su reincorporación provocara pronunciamientos de dirigentes de Morena, gobernadores del partido y funcionarios federales que marcaron distancia de su regreso.
Rocha cambia de decisión en menos de 48 horas
En su mensaje, Rocha Moya sostuvo que tomó la decisión ante la necesidad de colocar por encima de cualquier interés personal a Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación.
El viraje se produjo después de que su regreso generara cuestionamientos públicos dentro del propio oficialismo. Morena se deslindó de la decisión y distintos actores políticos plantearon que debía reconsiderar su reincorporación mientras continúan las investigaciones relacionadas con los señalamientos en su contra.
La presidenta Claudia Sheinbaum también cuestionó el retorno del mandatario sinaloense y sostuvo que ningún interés personal debe colocarse por encima del pueblo y de la nación.
Con ello, la segunda solicitud de licencia llega en un momento de fuerte presión política para Rocha y para Morena.
La licencia reabre el escenario político en Sinaloa
Rocha Moya había solicitado su primera licencia el 1 de mayo, después de que autoridades estadounidenses formularan señalamientos que lo relacionaban con presuntas operaciones delictivas y vínculos con integrantes del Cártel de Sinaloa.
El mandatario ha rechazado las acusaciones y sostuvo que durante su separación del cargo se puso a disposición de la Fiscalía General de la República para que se realizaran las investigaciones correspondientes.
Su regreso, sin embargo, ocurrió en un contexto político distinto al que enfrentó cuando pidió licencia.
La dirigencia de Morena y diversos gobernadores emanados del partido se desmarcaron de la decisión, mientras la oposición incrementó sus cuestionamientos sobre la permanencia de Rocha al frente del Ejecutivo estatal.
Morena enfrenta una nueva prueba política
La nueva licencia coloca nuevamente al Congreso de Sinaloa ante la responsabilidad de definir el mecanismo para cubrir temporalmente la ausencia del gobernador.
Más allá del procedimiento legislativo, el episodio representa un nuevo desafío para Morena: mantener la estabilidad política en Sinaloa mientras el gobierno federal busca separar la agenda institucional de cualquier decisión individual que pueda generar costos para el movimiento.
La frase de Rocha sobre que “la nación y la 4T están por encima de todo” adquiere así una dimensión política relevante, porque su nueva decisión ocurre precisamente después de que integrantes del oficialismo cuestionaran que su regreso hubiera sido una determinación personal.
Por ahora, Sinaloa vuelve a quedar en un escenario de incertidumbre política, mientras el Congreso estatal deberá procesar la nueva solicitud y definir los siguientes pasos para garantizar la continuidad del gobierno estatal.
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