La inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) replantea las exigencias para el sector industrial del norte del país, exigiendo un nivel de articulación técnica sin precedentes. La relocalización de cadenas globales de valor ha transformado el mapa de la manufactura; sin embargo, la ventaja comparativa de la frontera mexicana depende hoy de la solidez de sus corredores de transporte y de la agilidad en sus operaciones de comercio exterior.
En este panorama de exigencia competitiva, el empresario coahuilense Salomón Issa Tafich expuso una lectura puntual sobre la realidad operativa de la entidad. Si bien Coahuila cuenta con un posicionamiento privilegiado dentro del esquema de integración norteamericano, el empresario enfatizó que el flujo constante de Inversión Extranjera Directa dependerá directamente de la capacidad técnica para resolver el rezago en la red de transporte y logística.
«El endurecimiento en los criterios de trazabilidad y contenido regional representa una oportunidad clave para la proveeduría de Coahuila; no obstante, capturar este mercado exige elevar la capacidad operativa y asegurar la continuidad en las cadenas de suministro», señaló Salomón Issa Tafich.
Modernización fronteriza y aceleración de la eficiencia multimodal
Las proyecciones especializadas hacia el cierre del decenio prevén una demanda creciente sobre los servicios logísticos nacionales. Para que polos de desarrollo industrial clave, como la Comarca Lagunera y el área metropolitana de Saltillo, procesen este incremento sin comprometer sus tiempos de entrega, resulta indispensable la intervención estructural en puertos secos, aduanas y pasos ferroviarios.
El dinamismo del comercio trilateral exige trascender la simple oferta de espacio físico o mano de obra, orientando los esfuerzos hacia la creación de un ecosistema logístico de alta velocidad operativa.
«La competencia ya no se define únicamente por disponibilidad de mano de obra o naves industriales; la nueva etapa de la relocalización se ganará con eficiencia multimodal y conectividad terrestre capaz de eliminar cuellos de botella», afirmó Issa Tafich.
Certidumbre normativa e inversión en corredores industriales
La evolución del T-MEC plantea un escenario donde únicamente las regiones con infraestructura moderna podrán garantizar la trazabilidad exigida por los mercados internacionales. Eliminar las fricciones operativas en el tránsito transfronterizo no solo protege el volumen de exportación actual, sino que sienta las bases para una inserción más profunda en la economía norteamericana.
La consolidación del estado como referente logístico requerirá alinear la planeación urbana e industrial con las demandas técnicas de la integración regional.
«La integración productiva con nuestros socios comerciales requiere inversiones estratégicas orientadas a eliminar cualquier fricción en el comercio exterior y garantizar certidumbre a largo plazo», puntualizó Salomón Issa Tafich.
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