La relación política entre México y Estados Unidos sumó un nuevo punto de tensión luego de que el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, lanzó un ultimátum público contra diputados de Morena y del PT que respaldaron al expresidente cubano Raúl Castro.
El funcionario estadounidense cuestionó directamente a los legisladores mexicanos por emitir un pronunciamiento en defensa del régimen cubano tras las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996, hecho en el que murieron cuatro exiliados cubano-estadounidenses.
Landau acusó a los diputados de esconderse “detrás del anonimato” y exigió que asuman públicamente la responsabilidad política de su postura. El mensaje elevó el nivel del conflicto diplomático y colocó nuevamente a Morena bajo observación de actores políticos estadounidenses.
Morena intenta contener el costo político
La polémica comenzó después de que el llamado Grupo Hermandad México-Cuba, integrado por legisladores de Morena y el PT, difundiera un posicionamiento rechazando las acusaciones contra Raúl Castro y denunciando presuntos actos de hostigamiento de Washington contra la isla.
El documento fue compartido por la embajada cubana en México y provocó una reacción inmediata desde Estados Unidos.
Entre los nombres vinculados al grupo aparecen figuras morenistas como Dolores Padierna, Patricia Armendáriz y Magdalena Rosales Cruz, quien preside la agrupación parlamentaria.
Ante el impacto mediático, el vocero de Morena en San Lázaro, Arturo Ávila, buscó deslindar oficialmente a la bancada. Señaló que las posturas emitidas por grupos de amistad parlamentaria corresponden únicamente a opiniones individuales y no representan la posición institucional del partido.
Sin embargo, la aclaración no frenó las críticas desde Washington.
El conflicto escala al terreno migratorio y diplomático
La confrontación política subió de nivel luego de que el congresista republicano Carlos A. Giménez pidiera públicamente revocar visas estadounidenses a legisladores mexicanos que respaldaron a Castro.
La presión ocurre en un momento particularmente sensible para la relación bilateral, marcado por temas de seguridad, migración, combate al narcotráfico y revisión política del T-MEC.
El discurso de Landau también refleja el endurecimiento de la postura estadounidense hacia gobiernos o actores políticos latinoamericanos vinculados con Cuba y Venezuela. Analistas políticos consideran que el episodio podría convertirse en un nuevo frente de desgaste para Morena en plena consolidación del nuevo gobierno federal.
Además, la controversia reabre el debate sobre los límites de los grupos parlamentarios de amistad y el impacto internacional de posicionamientos emitidos desde el Congreso mexicano.
Acusaciones contra Raúl Castro reactivan tensión regional
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa formalmente a Raúl Castro de conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y homicidio, derivado del derribo de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” en 1996.
Aunque el gobierno cubano rechaza las imputaciones, el caso volvió a colocar a La Habana en el centro de la agenda política hemisférica y generó divisiones dentro de la propia clase política mexicana.
Mientras Morena intenta reducir el impacto institucional del episodio, Washington parece decidido a elevar el costo político para quienes respalden públicamente al régimen cubano.
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