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Cuando yo me muera

…en mi testamento, tengo yo dispuesto que me han de enterrar, en una bodega, dentro de una cuba y un grano de uva en el paladar…

                Dominio Popular, Bilbainadas

 

Los que vivimos el amor en los tiempos de la influenza jamás olvidaremos la irresponsable histeria desatada por el gobierno federal hace siete años. El 23 de abril de 2009 el presidente Felipe Calderón decretó el cierre de todas las escuelas, los teatros, sitios de reunión pública, incluyendo las esquinas; muchos restaurantes se quedaron vacíos, aunque hubieran abierto, ante el pánico desatado. Una semana después, el entonces secretario de Salud, José Ángel Córdova, reconoció siete muertos a causa de la influenza, que la Organización Mundial de la Salud consideraba una pandemia inminente. Muchos vuelos procedentes de otros países fueron cancelados.

Mi jefe de entonces se negaba a darme la mano en el saludo; chocábamos puños cerrados como si fuésemos colegiales. Los negociantes de tapabocas hicieron negocio; aprendimos a estornudar y toser en la parte interior del codo. A mayor abundamiento, los besos eran peligro mortal en lugar de pecado venial. Las relaciones filiales y conyugales sufrieron merma considerable, pero se estima que el daño a la economía nacional fue de 57 mil millones de pesos.

En este 2016 estamos viviendo un segundo acto de este sainete. La política sanitaria de nuestro país ha adolecido de una falta persistente de sistemas preventivos. La fumigación de charcos y cacharros y la vacunación no se lanzan en tiempo y forma, pero lo más grave es que las políticas de difusión de la Secretaría de Salud son persistentemente fallidas. Lo más grave es que los males causados por el mosquito molesto se previenen con medidas sencillas de higiene. Evitar aguas acumuladas y lavarse las manos. Cosa que 35 millones de pobres reconocidos no saben hacer, porque no han sido instruidos en ello o no pueden hacerlo porque no tienen los medios.

PILÓN.- En estos tiempos uno está tentado a pensar que la madre de Donald Trump fue picada por el mosquito Aedes egipcio durante su embarazo, por aquello de que el mal del zika puede causar que lo que los ginecólogos llaman el producto nazca con un padecimiento de microcefalia. De lo que uno no se da cuenta es de que Ted Cruz, su oponente texano a la postulación republicana para la presidencia, es peor. Lo que en Trump es payasada, pose y estridencia, en Cruz —hispano él— es dogma, convicción e intransigencia. Después de todo, Trump es un empresario acostumbrado a transas y negociaciones. Cruz es un fanático.

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Source: Excelsior

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