Bernie Sanders dice que él representa el movimiento revolucionario en Estados Unidos. Yo soy la revolución, parece decir el contrincante de Hillary Clinton por la nominación del Partido Demócrata. Y, sin embargo, la verdadera revolución en Estados Unidos no la enarbola Sanders, desde el espectro ideológico de la izquierda.
La verdadera revolución le ha llegado a los estadunidenses por el lado derecho ideológico y su estandarte es Donald Trump. La mejor muestra de ello la vimos el martes 1º de marzo, en el supermartes electoral, que es el día más importante para los candidatos que buscan llegar a representar a su respectivo partido en noviembre próximo en la disputa por las llaves de la Casa Blanca.
Hay que partir de la premisa de que ni Sanders ni Trump son hombres de su partido. Bernie Sanders era senador independiente hasta el año 2015. Donald Trump ha sido más cercano a los demócratas a lo largo de su carrera empresarial, como la de casi cualquier neoyorquino.
Y, sin embargo, ambos están, en este momento, contrariando al establishment de Washington y a las élites de sus partidos. ¿Cómo y por qué los estamos escuchando? ¿Qué tienen de especial Trump y Sanders como para generar que los estadunidenses y, en cierta medida, el mundo entero, los estemos escuchando? ¿Por qué hoy Sanders, pero sobre todo Trump, logran que sus voces tengan eco? ¿Qué los hace distintos de otros hombres que han hecho denuncias similares, como Ross Perot o Pat Buchanan, pero a quienes muy pocos escucharon en su momento a pesar de que hacían denuncias similares?
Parece que el discurso de ambos ha empatado con el momento adecuado. Y que si EU y el mundo no los estuviera escuchando a ellos, estaría escuchando a alguien que estuviera pronunciando un discurso similar.
Sanders podría muy bien no ganar la nominación y Trump puede tener que enfrentarse a una convención partidista que no lo apoye. Pero, independientemente de ello, sus discursos y quienes gustan de escucharlos han llegado para quedarse.
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, los salarios reales de la mayoría hoy en EU han estado bastante estancados desde 1970, en promedio. Porque para el 1% más rico, éste no ha sido el caso. Su fortuna ha crecido en 156% y el salario de 0.1% creció 362%, de acuerdo con un reporte del Instituto de Política Económica.
Pero, sobre todo, porque, como dijera el economista de Harvard, Dani Rodrik: “Cuando los políticos son incapaces de generar respuestas para resolver la desigualdad, la exclusión social y la inseguridad, los populistas de distintas estirpes ganan terreno”. Y eso precisamente es lo que está viviendo hoy EU.
Cuando EU vive situaciones como la mostrada en la película nominada al Oscar, The Big Short, en donde los altos ejecutivos de Wall Street gozan de un paracaídas de oro cuando se descubren sus actos de incompetencia, pero el resto de los mortales ven perder sus empleos de un momento a otro, es evidente que surgen enojos y se escuchan los discursos como los de Sanders y Trump.
Se empató el momento histórico con el discurso de estos antipolíticos.
Hoy el electorado en EU quizá no esté convencido de que ni Trump ni Sanders sean la solución. Lo que saben es que el establishment de Washington se las debe… y alguien tiene que pagar por ello. Y esa es la razón de la revolución que dice Sanders que él representa, pero que en realidad encabeza Donald Trump… el revolucionario.
Twitter: @AnaPOrdorica
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